Otro texto bastante apropiado para vender relojes es "Instrucciones para dar cuerda a un reloj" de Julio Cortázar. En él, el autor explica que, cuando nos regalan un reloj, nosotros solo somos un pretexto, somos los regalados, los ofrecidos para el cumpleaños del reloj, es decir, que el reloj nos posee. También destaca la importancia de un buen reloj, lo que supone la marca y la calidad de los relojes en nuestra sociedad. [Aquí podemos leer el texto completo]. En este caso, sin embargo, el texto no sirve para anunciar un reloj, sino un coche. En primer lugar, aparece un chico poniéndose el reloj nada más despertarse. A continuación, coge el coche y, a la vez que escuchamos al propio Cortázar leyendo un fragmento de su texto en una voz en off, las imágenes nos muestran cómo el chico está obligado a cuidar su coche, a echarle gasolina, a limpiarlo, a vigilar que no se lo roben e, inevitablemente a compararlo con los demás coches. Es decir que, en este caso, no es el reloj quien lo posee, sino el coche. La frase final de Cortázar dice: "No te regalan el reloj, tú eres el regalado". En este caso, al mostrarnos la imagen del coche, debemos interpretar que al chico "no le han regalado el coche, él ha sido el regalado". Además, lo último que aparece en el anuncio es: "León. ¿Quién posee a quién?". Así queda claro que el nuevo Seat León posee a su dueño, a quien lo conduce, por su calidad.
La obra de Shakespeare Ricardo II (no "Ricardo III" como aparece en el anuncio) se centra en los episodios más destacados del reinado de este personaje como, por ejemplo, el destierro de Bolingbroke (hijo de Juan de Gante) y de Thomas Moebray (duque de Norfolk) para destacar su poder. Cuando se conoce la enfermedad de Juan de Gante, Ricardo hace todo lo posible por apoderarse de su fortuna.
Aunque todo parece ir bien para él, en uno de sus viajes a Irlanda, Bolingbroke aprovecha para invadir Inglaterra. El rey vuelve y, tras luchar, decide hacerse la víctima retirándose al castillo de Flint. Finalmente, el conde de Northumberland llega a la ciudad para poner orden y dice que Bolingbroke solo luchaba por lo que le correspondía. Así, Ricardo II es vencido, confinado en el castillo de Pomfret y asesinado. Bolingbroke, por su parte, es proclamado rey con el nombre de Enrique IV.
En la imagen queda reflejado con pequeños detalles el tema de la obra ya que aparece una calavera, símbolo de la muerte, y una corona, símbolo de los reyes, como Ricardo II. Sin embargo, el elemento central del anuncio es el reloj colocado sobre una silla en miniatura para que este parezca más grande. Encima de la imagen aparece un fragmento de la obra cuyas palabras pertenecen, concretamente, al monólogo que pronuncia el rey cuando se ve derrotado. En él habla sobre el paso del tiempo y, precisamente esto es lo que permite vincular el fragmento con el reloj para hacer publicidad ya que el reloj es lo que todos empleamos para medir el tiempo. La presencia de Shakespeare, un escritor tan importante y tan conocido por todo tipo de personas, da prestigio tanto a la marca que se anuncia como a este reloj en concreto.
También podemos decir que el texto empleado es una traducción bastante libre respecto del original. El fragmento en inglés sería este:
"I wasted time, and now doth time waste me; For now hath time made me his numbering clock: My thoughts are minutes; and with sighs they jar Their watches on unto mine eyes, the outward watch, Whereto my finger, like a dial's point, Is pointing still, in cleansing them from tears".
Otra traducción española diferente de la que aparece en el anuncio y también bastante libre es:
"Desprecié el tiempo y ahora el tiempo me desprecia, y me convierte en su reloj de campanario. Mis pensamientos son minutos, y con suspiros marcan los intervalos en mis ojos, ese cuadrante visible adonde mi dedo, como aguja puntual apunta una y otra vez para enjugar el llanto". Por último, yo propongo esta versión: "Malgasté el tiempo y ahora él me malgasta, me convierte en su reloj. Mis pensamientos son minutos cuyos suspiros marcan mi abrir y cerrar de ojos. Reloj donde mis dedos son las agujas, siempre dispuestas a limpiar mis lágrimas".
Puede que Mercedes sea una de las pocas marcas de automóviles que nunca defrauda con sus anuncios. En este caso he seleccionado tres de los que más me gustan, uno de ellos con referencia literaria incluida. En los tres se hacen reflexiones sobre cuestiones de la vida como el paso del tiempo, la inconformidad...
En este, vemos en primer lugar un diapasón simbolizando el paso del tiempo. A continuación, se suceden imágenes: un niño en un
concierto de música clásica (aburrimiento), una chica en una discoteca
(diversión), un hombre en el dentista (dolor), parejas besándose (placer),
hombres boxeando (victoria), alumno en un examen (estrés), hombre tumbado en un
sofá (aburrimiento), mujer con su recién nacido (felicidad). Entre cada una de
ellas aparece un reloj y, mientras las vemos, escuchamos al tiempo
personificado en una voz masculina. Esta voz nos dice que, en la mitad de
las circunstancias presentadas en
las imágenes ("cuando te aburres", "cuando
sufres", "cuando vas ganando", "cuando esperas"), la
gente desea que pase deprisa y que, sin embargo, en la otra mitad ("cuando
te diviertes", "cuando te enamoras", "cuando vas
perdiendo", "cuando tienes lo que quieres"), desea que se
detenga.
Tras esta sucesión de
situaciones, la voz del tiempo dice: "¿No ves que la decisión es tuya y no
mía, que cuánto antes lo tengas, antes lo vas a disfrutar?". Al mismo
tiempo, aparece un chico parando el diapasón y, justo después, un Mercedes. Así
nos damos cuenta de que anuncian el coche y de que, con todo lo anterior,
pretenden demostrar que no debemos fiarnos del tiempo, que debemos comprarlo
cuanto antes para disfrutarlo el mayor tiempo posible.
En este otro, escuchamos otra voz masculina que nos dice: "El alto quiere ser bajo. El bajo quiere ser alto. Ella quiere ser él. Él quiere ser ella. El negro quiere ser blanco. El blanco, negro. El famoso quiere ser anónimo. El anónimo, famoso. El gordo quiere ser flaco. El flaco, gordo...". Las imágenes que la acompañan presentan situaciones concretas en las que se pone de manifiesto lo dicho (una persona a quien no le caben los pies en la cama, otra que no ve entre la gente porque los de delante lo tapan, una chica dando a luz, un chico tomando el sol...), pero la realmente importante es la última: un señor mayor que, mientras conduce, mira a un chico más joven que va caminando. En este momento, la voz dice "El viejo quiere ser joven. El joven...". Cuando lo normal, si tenemos en cuenta el patrón que siguen los casos anteriores, sería que la frase continuara "quiere ser viejo", escuchamos "Mercedes Clase C Sport Edition". A su vez, se nos muestra un primer plano de la parte delantera de un Mercedes (se enfoca sobre todo la insignia de la marca) y, así, interpretamos que el joven no quiere ser viejo, sino que quiere un Mercedes. El anuncio termina con las imágenes del coche en cuestión.
Este último es el más interesante desde el punto de vista literario ya que está basado en la novela del escritor estadounidense Scott Fitzgerald El curioso caso de Benjamin Button (1921), adaptada, además, cinematográficamente en 2008.
Al igual que en el relato y en la película, se nos muestran unas imágenes de la evolución de un hombre desde la vejez hasta la juventud, es decir, al revés de lo habitual. A su vez, una voz nos explica por qué debería existir esta "vida al revés": "La vida tendría que ir al revés.Deberías nacer siempre viejo, pasar tus primeros años descansando, ver desaparecer los achaques, empezar a trabajar siendo el jefe, tener cada día menos presión y tomar cada vez menos decisiones. Y entonces, en el mejor momento de tu vida, comprarte un Mercedes". Los elementos de esta enumeración son ideas que todo el mundo podría dar por válidas y, aprovechando esto, los publicistas añaden ese último elemento ("comprarte un Mercedes") como algo importante que todo el mundo debería hacer. Por último, aparecen las imágenes del coche.
Para finalizar, no debemos pasar por alto que al final de los tres anuncios pronuncian el eslogan de la marca: "Que te diviertas". Esta diversión es la que te produce conducir un Mercedes.